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PASO DE NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD

El actual paso de Nuestra Señora de la Soledad se construyó en el año 1940 por iniciativa del entonces Hermano Mayor D. Manuel Oliva. Fundamentalmente fue promovido por dos cuestiones: El deterioro que presentaba el anterior paso de templete, que fué vendido a la Exclavitud de la Virgen de la Merced de Cádiz, y el actualizarlo a uno mas acorde con los tiempos, según la tendencia local y las influencias sevillanas de entonces. Se pretendía unas andas al estilo de los usados por las hermandades de la Soledad de Cádiz y Sevilla: sin palio, con la cruz y el sudario.

El paso se realizó en San Fernando, en el propio domicilio del hermano mayor, situado en calle La Herrán, y ensamblado en el almacén de la hermandad. El mismo fue labrado por los tallistas del Arsenal de la Carraca, D. José Reyes Rodríguez y D. Angel Vargas, bajo la dirección del referido Sr. Oliva, reputado maestro de dicho Arsenal.

Los trabajos duraron siete meses, de agosto de 1940 a marzo de 1941, estrenandose el viernes santo de ese año. La camarista, Viuda de Reyes Baulé, donó los faldones, de terciopelo negro forrado. En gran parte, la obra fue donada por D. Manuel Oliva, aunque en los libros de cuentas se contabilizan aportaciones de donativos particulares y entidades, como por ejemplo el del Ministerio de la Marina.

El paso de María Santísma de la Soledad representa a María sola ante la cruz en posición erguida, luciendo diadema de plata y sosteniendo entre sus manos la corona de espinas ante una cruz arbórea, de la que pendía un sudario y unas escalas. Es de madera de caoba barnizada y se compone de canastilla y respiradero, ambos tallados con motivos florales. Mide aproximadamente tres metros por dos de ancho.

Nuestra Titular, fue acompañada de la cruz con el sudario y las escalas sólo hasta mediados de los años 1960, tiempo en que estos elementos fueron colocados en el nuevo paso del Descendimiento.

En su origen se iluminaba con cuatro candelabros realizados en Cádiz, según diseño del reputado artista Antonio Accame Scassi, siendo costeados y donados por el exhermano mayor D. José Sáiz de Bustamante. Las “bombas” para estos candelabros fueron adquiridas a la hermandad de la Vera Cruz. Estos candelabros fueron restaurados en Cádiz para la procesión de 1950, dado el mal estado en que se encontraban.

La iluminación fue mejorada en 1958 con cuatro nuevos candelabros de guardabrisas de metal plateado para las esquinas, labrados por los talleres de “Angulo” en Lucena (Córdoba). Asimismo, de los mismos talleres lucentinos, es el juego de jarras laterales.

En el año 1987 se le incorporó de nuevo la cruz arborea con el sudario y escalas, que se habían eliminado del nuevo paso del traslado al sepulcro, recuperandose la anterior estapa de la posguerra.

El paso fue enriquecido con diversa orfebrería en alpaca plateada, labrada toda ella en los talleres sevillanos de “Hijos de Juan Fernández”: tres cantoneras para la cruz del paso (1992), peana para la Virgen (1993) y una nueva candelería de 42 piezas (1994), elementos de los que hasta entonces había carecido y con los que actualmente procesiona. El paso mide 315x215cm.

 
 
 
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PASO DEL SANTISIMO CRISTO DE LA REDENCION

El actual paso de misterio se estrenó en el año 2002. Es obra del tallista isleño D. Juan Carlos García Díaz, es de estilo rocalla, de bombo de vuelta, sobrio, serio, muy elegante y florido, labrado en cedro, con una canastilla en la que se integran ocho cartelas. La frontal y trasera tienen motivos alegóricos a la Redención y a la Resurrección y las centrales de los laterales, llevan capillas con las imágenes de San Pedro y San Pablo, en alusión a nuestra sede canónica. Se encuentran flanqueadas, por otras de menor tamaño, con las cabezas de los cuatro evangelistas. Las esquinas llevan las imágenes de los cuatro doctores de la iglesia occidental: los santos Ambrosio, Jerónimo, Agustín y Gregorio Magno. Toda la imaginería se encuentra policromada y estofada. Los respiraderos tallados siguiendo la línea de la canastilla completan las andas, ambas se encuentran barnizadas en nogal oscuro. La iluminación la componen cuatro faroles dorados, realizados por los talleres granadinos de orfebrería de “Aragón y Pineda”.

El diseño del paso está basado en el anterior paso de misterio, el cual perteneció a la Hermandad de Servitas de Sevilla que fue tallado en 1972 por D. Antonio Vega Sanchez y que lo mantuvo hasta el 1979, año en que lo vendió a la Hermandad del Santo Entierro de la localidad sevillana de Paradas. En el año 1984 nuestra Hermandad lo compró a esta última, y estuvo procesionando hasta el año 2002 en que se estrena el actual.

La construcción de las andas, de 440x240cm, se realizó por fases, iniciándose con la adquisición de la carpintería en 2002, obra de los talleres de Juan García Casas (La Rambla (Córdoba)), y continuando con los trabajos de talla, en los talleres de Camposoto (San Fernando) del tallista Juan Carlos García, los cuales se prolongaron hasta el año 2008. En el año 2009 se realizó el barnizado en los mismos talleres cordobeses en que se ejecutó la carpintería.

En el año 2006, se incorporaron los cuatro faroles de las esquinas que sustituyeron a los hachones del anterior paso. Son de cuatro caras terminadas en chaflán, en estilo churriguero al igual que el resto de las andas, totalmente repujado y rematado con corona. Son de color dorado, con una pátina oscura, y miden 1 metro de altura aproximadamente por unos 40 cm de ancho. Dentro del farol se alojan 4 velas de color tiniebla.

Los faldones de las andas son de terciopelo negro y tienen bordado en hilo de oro los broches de las esquinas. Son obra de Dña. Maria de los Angeles Arce Cobos bajo diseño de D. Juan Guerrero Pérez.

El misterio lo componen dos grupos escultóricos diferenciados: El del traslado; formado por Nicodemo, José de Arimatea, María Magdalena y el Santísimo Cristo de la Redención, y el duelo; formado por María la de Cleofás, Santa Marta, María Salomé y San Juan.